| DESVELO CON VEHEMENCIA | |
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Apenas llego donde me concedes, tan lentamente como cae la noche, a sentirte sin ruido sobre la adversa imagen del espejo y amante de un otoño ya sucumbes al aire que ciernes lívido al rostro.
Será lejana el alba de un presagio que adolescente escondiste en la boca para darme tu eco y olvidar mi nombre.
Como la criatura que en ti adivino, dueño de una angustia que te socava inclemente el aliento, albergo entre las luces repentinas la sombra que ya ni arde ni se apaga.
Mas el destino en su cita insiste con la pulpa madura de los años porque es doliente morir en la ruina tras haber conocido la derrota.
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Fidel Villar Ribot |
| del libro EL SUEÑO DE UNA SOMBRA (Ed. Islavaria, Granada, 2011) |