|
del libro EN PLENO DESCONCIERTO |
|||
|
A bocanadas, cuando se abate sobre ti, cuando inclemente te deja clavado el aguijón, cuando falla la voz, cuando la náusea, cuando la sangre, cuando la fiebre, cuando la noche, cuando falta el aire y las plumas se erizan hacia adentro. Cómo mantenerse en pie, cómo seguir su blanca estela, cómo llamar, clamar, aplaudir, cómo cantar sus manos. Querer lo que quieres es, entonces, trabajo baldío.
|
||
|
|||