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Enanos altivos |
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Puede
ser recurrente en una conversación es el referido a la estatura física. Es
cuando se apela a datos anatóm
Quizá el problema pueda surgir cuando la persona gulliverizada ostenta un papel algo destacado en la sociedad. ¿Podrá existir una descompensación derivada del papel que se ejerce y la estatura? Sí o no, las preguntas de rigor. Uno de los rasgos más distintivos de Napoleón, Mussolini y Franco, la postura que adoptaban. Empinados sobre su complejo de inferioridad, los tres más que peligrosísimos sujetos se empeñaban en hacer de la crueldad un arte para compensar lo que ellos entendían, poseer una corta estatura. En el caso de Mussolini y en el de Franco, un poco más y hasta podían caer de espalda, por tan forzada postura.
En el
mundo del arte también ha primado el componente anatómico. Desde el famoso
cuadro ‘La familia de Felipe IV’, más conocido como ‘Las meninas’ (1656),
de Diego Velázquez, con tres componentes de reducidísima estatura, cuales
eran María Agustina Sarmiento de Sotomayor, Mari Bárbola y Nicolás
Pertusano, hasta el prepotente realismo social, impuesto por la estética
soberbia que aprobara Stalin y su cohorte de paleocomunistas –nada de
marxistas, rosaluxemburguistas o ultrarradicales-, en el que predominaba
cierta ‘iluminada arrogancia’, el obrerismo como desviación
político-ideológica, el que consagró el compulsivo estajanovismo y los ‘gulags’,
aparte de la enorme masacre perpetrada en Katyn donde fueron asesinadas
unas 20.000
Pese a Napoleón, Mussolini y Franco, la cuestión no estriba en la estatura; importa sobre todo el componente bonhómico, la condición intelectual y la solidaridad. Pero cuando la estatura coincide con la premeditada sencillez que no cesa en aparentar, la conspiración y el desdén contenido, debería tener mucho cuidado, puesto que los enanos y también enanas son bastante desaprensivas.
Agustín Díaz Pacheco |
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